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Ruta de Independencia

 

Que mejor manera que vivir unas Fiestas Patrias que vivirlas en Guanajuato, estado Cuna de la Independencia Nacional

Callejoneadas, Estudiantinas, Túneles, Minas, Leyendas, Plazuelas, Canciones de Jose Alfredo         ...   Historia Viva


 

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Lagos de Moreno... Cuna de Caudillo insurgente y mártir de la independencia de México, Pedro Moreno

 

 

 

 

...Es el 15 de septiembre una fecha

que todos los mexicanos recordamos con honor

es el día que celebramos lo que hidalgo principio

 

Que repiquen las campanas de dolores

y al compás de los acordes de nuestro himno nacional

viva México gritemos

que aunque estemos como estemos

no nos echamos pa' tras...

 

 

...camino de santa rosa

la sierra de Guanajuato

allí nomás tras lomita

se ve Dolores Hidalgo

yo allí me quedo paisanos

allí es mi pueblo adorado...

 

                                      JOSE ALFREDO JIMENEZ

 

 

 


Un paseo por Guanajuato


Estamos en el centro de la ciudad de Guanajuato, capital cultural de México. Comenzaremos a vivir este espacio viendo de frente el Teatro Juárez, majestuoso y centenario, a la derecha el templo de San Diego, y entre ambos edificios llevando nuestra mirada hacia lo subterráneo, encontraremos los restos de lo que fuera el convento de San Pedro, aquí pues, parados en pleno Jardín de la Unión, inicia nuestro recorrido mientras el monumento dedicado a El Pípila se puede apreciar arriba, entre el teatro y el templo.

La opción que preferimos es avanzar hacia la izquierda por la calle de Sopeña, pintoresca, ataviada con balcones y edificios llamativos. Nuestro primer punto es al llegar al término de la calle, donde se abre el espacio y se nos revela un conjunto de interés, todo ello bajo la mirada de bronce de la efigie de Miguel de Cervantes, el prodigioso autor de la novela Don Quijote de la Mancha, cuyo inmortal personaje es emblema de Guanajuato. Ahí mismo, atrás de la escultura, está el
Museo Iconográfico del Quijote que es la casa de la más importante reunión quijotesca del mundo y uno de los museos especializados más sorprendentes del planeta, ya que cuanta con grandes piezas escultóricas y menudas imágenes de apenas unos cuantos centímetros, además de murales, cuadros y diversas curiosidades donadas por el ilustre Don Eulalio Ferrer.

Frente al Museo Iconográfico del Quijote podemos apreciar el templo de
San Francisco, sobrio y sencillo, y seguiremos hacia la izquierda hasta encontrarnos con la Casa Santa
, austera capilla llena de evocaciones coloniales. A un costado de esta capilla podríamos ir por el Callejón del Campanero, siguiendo su barda lateral y debajo de su puente para encontrarnos con la plazuela que contiene las estatuas ecuestres de Don Quijote y Sancho Panza, pero en lugar de seguir ese camino, decidimos andar por el lado izquierdo hacia una plaza que nos llama la atención: se trata de la placita de El Ropero, abierta y clara como una amistad sincera, emplazada al centro por la fuente circular, y en la esquina atendemos con curiosidad, pues se trata de la casa en que naciera el cantor Jorge Negrete, con ello nos disponemos a cambiar de rumbo, porque Guanajuato es repentinamente circular, así que iremos unos pasos hacia atrás pero por otra vía: Cantarranas.

Cantarranas, con su nombre sonoro, nos deleitará con un primer remanso: una breve plaza arbolada que nos indica una nueva aventura: subir por el rumbo de la mano derecha por el fondo del lugarcito y, a unos cuantos pasos, doblar hacia la izquierda, arriba nos espera, al concluir el ancho callejón, la plaza de
Mexiamora con su fronda de fresno y árbol de hule, igual que un patio solariego. Es tiempo de acomodarse en una banca o sobre la fuente de metal fundido en cuya base se retuercen las figuras de los peces.

Ahora tenemos dos alternativas: en el punto opuesto al que nos vio llegar, está al final y hacia la izquierda, una bajada con escalones sobre la que rematará el curioso
Callejón de las Ánimas por atrás del Teatro Principal, o bien al frente, para encontrarnos con el curvado Callejón de la Cabecita, en ambos casos será nuestro destino admirar la Plaza del Baratillo, soberbio, transitado y popular conjunto desde el que se abren varias calles y callejones como los rayos de una estrella. En el medio, alza su corola una espectacular fuente de metal fundido en cuya base se pueden apreciar figuras de peces. En diagonal a nuestra llegada se esconde una corta subida, la cual nos conducirá hacia el Templo de San José, desde el cual se nos abrirá la vista lateral del imponente Templo de la Compañía, alta y elaborada obra hacia la que nos dirigimos.

Por su bóveda peculiar, sus sonoras campanas, su rica pinacoteca y sus interiores y atrio armoniosos, el
Templo de la Compañía es un deleite a la percepción, amén de representar una época de esplendorosa arquitectura, así que nos detenemos en algunos detalles del templo, para luego abandonar su sombra por la calle que sube, llamada Lascuráin de Retana en la cual tiene su sede la Universidad de Guanajuato, justamente a un lado de donde estábamos. Es imprescindible que visitemos la enorme escalinata de la Universidad, en la que se prueba la capacidad de sorpresa del visitante y tambien la resistencia de los que se atreven a subirla sin tornar descanso.

Claro que no se recorre todo el mundo en un día, pero el centro de la ciudad de Guanajuato tiene muchas más cosas que ofrecernos, a las que debemos sumar atractivos lugares fuera del centro como son la Presa de la Olla, San Gabriel de Barrera o El Pípila.

Con entusiasmo renovado dejamos la Universidad y descendemos por el callejón inmediato hacia la
Plaza de la Paz, uno de los grupos arquitectónicos más completos y hermosos del país. Lo primero que nos atrae es el circulo elevado que sostiene la escultura de la Paz, obra de Jesús F. Contreras, discípulo del gran Rodin.

Muchos edificios nos invitan a contemplar su majestuosidad y equilibrio: desde la
Basílica donde porta su corona riquísima Nuestra Señora de Guanajuato, hasta el Palacio Legislativo, sitio oficial del Congreso del Estado y pieza ejemplar del gusto último del porfiriato.

Luego de tantas maravillas, nos resta acudir al
Mercado Hidalgo, para ello descenderemos por el arroyo de la calle y, conforme andamos las curvas de la calle Juárez, tenemos dos posibilidades otra vez, podríamos ir de frente hacia la Plaza de los Angeles, junto a la cual se encuentra el proverbial Callejón del Beso, pero también podemos ir por la ruta breve hacia el mercado, a la derecha se mostrará la plaza de San Fernando con su altura de fresno y una delicada fuente ante el espacio abierto, y más allá se subirá un poco más hasta la plaza de San Roque, en la que tienen lugar los Entremeses Cervantinos, que dieran origen hace tres décadas el famoso Festival Internacional Cervantino.

En San Roque destaca el templo del mismo nombre y los faroles retorcidos a los lados de la cruz. ¿Y aquello qué es? Es el enormísimo laurel que nos señala que hemos llegado al
Jardín Reforma, plácido ambiente entre vegetación ensoñadora y apenas delante, la cresta metálica del mercado, con su reloj ceñido en una aguja.

Es mucho lo que hamos recorrido, felices y agradecidos de tanta ciudad, de tanto tiempo, de tanta sensación, nos falta mucho todavía: la
Alhóndiga de Granaditas, los museos que se reparten por toda la ciudad, que por sí misma es una obra de arte que vive, la Noria Alta el Jardín del Cantador
, y la intensa variedad de callejones, templos, casas, colores, espacios.